A pocos días de su apertura, el Museo Precolombino muestra su nuevo rostro

Cuatrocientos 40 metros cuadrados y 8 metros de altura tiene la nueva sala del Museo Chileno de Arte Precolombino, construida bajo el suelo del imponente edificio colonial que lo alberga en la calle de Bandera. Ahí se exhibirá “Chile antes de Chile”, que a partir del 10 de enero enriquecerá su colección americana con el acervo precolombino chileno. Una renovación profunda del museo que mantiene el espíritu de su fundador, Sergio Larraín García-Moreno.

Reabrirá el 10 de enero el Museo Precolombino; amplía y ponencia sus espacios y colecciones
Por: Maureen Lennon Zaninovic

Se trabaja a toda máquina: en las delicadas y sofisticadas vitrinas, en el patio que incorporará un nuevo suelo de huevillo, en la nueva y amplísima sala subterránea.
Los señoriales muros del edificio colonial terminado en 1802 –donde se emplazara alguna vez la Real Aduana y que desde 1981 alberga el Museo de Arte Precolombino– están por develar su nueva cara. Una cirugía mayor a la que fue sometido este imponente Monumento Nacional, que le aporta modernidad, pero no desdeña sus raíces.

No se trata sólo de una renovación arquitectónica del edificio, sino además de una ampliación del concepto de la muestra al incorporar a Chile, como territorio nacional, en el ámbito precolombino. Se trata de mostrar la diversidad de culturas que dieron origen al país. “Chile antes de Chile”, como se denomina la exposición que alberga la nueva sala, modifica parcialmente la idea americanista que tenía el museo desde su origen.

Gracias a las aportes de Minera Escondida –operada por BHP Billiton–, que contribuyó con 17 millones de dólares a través de la Ley de Donaciones Culturales, el recinto se encuentra en la recta final de una compleja intervención.
Maestros, ingenieros, diseñadores y todo el equipo del Precolombino trabajan en estos días casi sin descanso para –tras dos años de clausura al público– reabrir finalmente sus puertas el 10 de enero y mostrar el flamante diseño arquitectónico de Smiljan Radie, que sumará cerca de 1.300 m2 al museo.

“Ha sido un proceso fuerte y traumático”, comenta la arqueóloga Varinia Varela. Agrega que, durante todo el tiempo que estuvieron cerrados, y a raíz de las obras, debieron embalar y trasladar toda la colección a distintos espacios del edificio. “Fuimos trashumantes y trabajamos en un ambiente lleno de polvo y ruidos. En un momento llegamos a estar tremendamente constreñidos”.

Andrés Rosales, restaurador y conservador del museo desde su fundación en 1981, complementa que “ha vivido jornadas de muchísimo trabajo; pero también ha sido bien estimulante recibir donaciones de piezas nuevas; y prepararlas para mostrarlas al público”. Carlos Aldunate comenta que a los funcionarios “habrá que colocarlos en un altar, porque fueron dos años de trabajo muy intenso, silencioso y en condiciones precarias”.

El director señala, eso sí, que cerrar las puertas significó una pérdida importante, sobre todo en lo que respecta al público. “Recibíamos muchísimas visitas, en especial escolares y turistas. Pero en estos dos años no nos quedamos de brazos cruzados, intentamos seguir presentes a través de internet, giras en el extranjero y muestras en Chile, como las que llevamos al Centro Cultural Palacio la Moneda”.

La tarea de reencantar a los visitantes, a juicio de Aldunate, no será difícil de concretar. “Estamos emplazados en un lugar muy convocante. Perfectamente, con los 17 millones de dólares, podíamos haber construido un edificio del doble que esté en la Dehesa, pero habríamos traicionado el espíritu de nuestro fundador Sergio Larraín García-Moreno. Optamos por quedarnos en este monumento histórico, en el centro de Chile, en uno de los lugares más democráticos de Santiago. Y estoy muy contento porque el centro está experimentando una importante recuperación, sobre todo el sector de Bandera y Compañía”.

El director del Precolombino agrega que –como contribución a estos nuevos aires que están soplando en esta zona neurálgica de la capital– el patio norte del recinto (techado y climatizado con tecnología de punta) tendrá una tienda temática y una cafetería. “Queremos que sea un patio público. La idea es generar un ingreso vivo, que dialogue con la ciudad”.

Otro de los temas que tienen satisfecho a Carlos Aldunate es el nuevo sistema de financiamiento con que opera el recinto. “Con la ampliación, obviamente nos aumentaron los costos fijos. Por eso, al aporte anual de la Municipalidad de Santiago (400 millones de pesos), ahora sumaremos 250 millones más aportados por el programa Legado Bicentenario del Presidente Sebastián Piñera, los que nos serán facilitados vía Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes. Es una muy buena noticia que nos permitirá subsistir de manera más permanente”.

Una gran catedral subterránea

Sin duda el mayor impacto del proyecto arquitectónico de Smiljan Radie se encuentra bajo nivel. Se trata de la gran nueva sala subterránea que acogerá la exposición “Chile antes de Chile”. Es un moderno espacio de concreto de 440 m2, con una altura de 8 metros y revestido con maderas amazónicas. En el recorrido realizado por “Artes y letras” apreciamos las vitrinas de origen alemán, con vidrios absolutamente translúcidos. “Esta sala es una verdadera catedral subterránea. El visitante, cuando ingrese a ella, se va encontrar con un espacio sobrecogedor, ya que no tendrá iluminación directa, sólo las vitrinas tendrán iluminación interior, apunta Carlos Aldunate”.

El diseño de esta exhibición está a cargo de Geoff Pickup, diseñador del Museo Británico, con una experiencia de más de 30 años como asesor de prestigiosas pinacotecas internacionales. “Él está trabajando junto a conservadores, curadores, ingenieros, arquitectos y distintos expertos para sacar a delante esta iniciativa que incluye múltiples facetas”, apunta el director.

En esta sala, tal y como lo explica Aldunate, “queremos mostrar que el Chile actual está formado por una diversidad de paisajes geográficos y humanos. Ofrecemos, de alguna manera, una vitrina de lo que considero que serían los distintos países que están dentro de Chile representados por las culturas chinchorro, tiwanaku, inka, aimara, quechua, aconcagua, premapuche y mapuche, entre otras”.

La muestra incluirá desde vestigios de culturas previas a Colón hasta objetos recientes de los pueblos originarios. El trabajo de selección de las piezas (ceca de 350) que contendrá “Chile antes de Chile” fue una tarea dolorosa: “Cada una de las selecciones fue un ‘apretón de guata’. La verdad es que pensábamos que en este espacio no podríamos exhibir una gran cantidad de objetos, pero nos encontramos con una realidad muy diferente, dados los requerimientos del montaje. Por eso digo que lo que el público verá montado son las joyas de las joyas. Llegar a ellas fue un proceso bastante doloroso, sobre todo porque recibimos una importante donación: más de 3.700 piezas de arte precolombino chileno de la Fundación Santa Cruz Yaconi. Eso aumentó nuestra colección de manera significativa e hizo tremendamente difícil escoger”.

Más abajo, en nuestro recorrido, visitamos los nuevos y modernos depósitos que albergarán las colecciones del museo, hoy repartidas en distintos puntos del edificio. “Después de 33 años, tener este uprgade no deja de ser emocionante. Estoy convencido de que con estas nuevas salas estaremos al mismo nivel o superior de otros museos de este tipo en Latinoamérica”, puntualiza Aldunate.

Sorpresas en las excavaciones del museo

Durante el proceso de excavación de los nuevos espacios del museo, los arqueólogos descubrieron objetos y cerámica colonial, entre otras sorpresas. “Nos encontramos con restos de colegios jesuitas, pero también con los basurales de la época del primer corregidor de Santiago, Juan Cuevas. Ahí hallamos cerámica indígena y restos de huesos de camélidos y de vacuno. Pero lo más sorprendente es que, en las profundidades, encontramos cerámica incaica y cusqueña. Fue un descubrimiento muy bonito que confirmo que acá sí hubo un asentamiento incaico. Estamos recolectando todas estas piezas para exhibirlas en una exposición que mostrará que el mundo precolombino e indígena no es un mundo de ayer, extinguido, sino que aún vive entre nosotros”, explica el director del museo.

Fuente: Mercurio, “Artes y letras”, Cultura, domingo 29 de diciembre de 2013.